Resumen:
La OMS, en su informe Preventing disease through and healthier and safer workspace (2022)
considera a los riesgos ergonómicos como una causa relevante en la generación de incapacidad
laboral y deterioro de productividad a nivel mundial, reduciendo significativamente el bienestar
integral de los trabajadores y generando un impacto financiero alto en el sistema sanitario.
La OIT señala que el abordaje de los riesgos ergonómicos debe ser una prioridad dentro del
trabajo, con la implementación de modificaciones del entorno laboral para alcanzar un espacio
físico acorde a las características del empleado; en todos los sectores productivos, generando
una cultura de prevención. Además de proponer aplicar sistemas de gestión de salud
ocupacional donde exista detección, valoración y supervisión de los factores ergonómicos,
mientras que la OMS resalta a los riesgos ergonómicos como factores contribuyentes a la carga
de enfermedades profesionales. (OIT, 2024)
En el ámbito laboral actual, la ergonomía ha destacado notablemente, posicionándola como
un pilar en la salud de los trabajadores. La OMS ha señalado que los individuos que son parte de
la población activa dedican cerca de un tercio de su tiempo al entorno laboral, así también señala
a los trastornos musculo esqueléticos como una preocupación significativa en el desarrollo de
enfermedades laborales, ya que aproximadamente 1,71 mil millones de trabajadores padecen
condiciones musculo esqueléticas, siendo el dolor lumbar y cervical los de mayor prevalencia.
(Esthefanny et al., 2024)
Estos trastornos surgen de la exposición prolongada y mantenida a condiciones físicas como
posturas inadecuadas, repetitividad y cargas estáticas, los cuales generan afectaciones en
músculos, articulaciones, nervios y tendones (Esthefanny et al., 2024).
Estas recomendaciones se han consolidado en directrices como las ILO-OSH 2001 y en
documentos más recientes desarrollados en conjunto con la Asociación Internacional de
Ergonomía (IEA), donde se ha establecido la necesidad de aplicar una gestión ergonómica desde
el diseño del sistema de trabajo hasta su monitoreo y mejora continua (ILO/IEA, 2023).
La constitución de la República del Ecuador, en su artículo 326, numeral 5 establece que:
“Toda persona tendrá derecho a desarrollar sus labores en un ambiente adecuado y propicio,
que garantice su salud, integridad, seguridad, higiene y bienestar”. (Asamblea Nacional, 2008;
MDNE, 2021).
Descripción:
La OMS, en su informe Prevenir enfermedades mediante un espacio de trabajo más saludable y seguro (2022)
considera a los riesgos ergonómicos como una causa relevante en la generación de incapacidad
laboral y deterioro de productividad a nivel mundial, reduciendo significativamente el bienestar
integral de los trabajadores y generando un impacto financiero alto en el sistema sanitario.
La OIT señala que el abordaje de los riesgos ergonómicos debe ser una prioridad dentro del
trabajo, con la implementación de modificaciones del entorno laboral para alcanzar un espacio
físico acorde a las características del empleado; en todos los sectores productivos, generando
una cultura de prevención. Además de proponer aplicar sistemas de gestión de salud
ocupacional donde existe detección, valoración y supervisión de los factores ergonómicos,
mientras que la OMS resalta a los riesgos ergonómicos como factores contribuyentes a la carga
de enfermedades profesionales. (OIT, 2024)
En el ámbito laboral actual, la ergonomía ha destacado notablemente, posicionándola como
un pilar en la salud de los trabajadores. La OMS ha señalado que los individuos que son parte de
la población activa dedica cerca de un tercio de su tiempo al entorno laboral, así también señala
a los trastornos musculoesqueléticos como una preocupación significativa en el desarrollo de
enfermedades laborales, ya que aproximadamente 1,71 mil millones de trabajadores padecen
Condiciones musculoesqueléticas, siendo el dolor lumbar y cervical los de mayor prevalencia.
(Esthefanny et al., 2024)
Estos trastornos surgen de la exposición prolongada y mantenida en condiciones físicas como
posturas inadecuadas, repetitividad y cargas estáticas, las cuales generan afectaciones en
músculos, articulaciones, nervios y tendones (Esthefanny et al., 2024).
Estas recomendaciones se han consolidado en directrices como las ILO-OSH 2001 y en
documentos más recientes desarrollados en conjunto con la Asociación Internacional de
Ergonomía (IEA), donde se ha establecido la necesidad de aplicar una gestión ergonómica desde
el diseño del sistema de trabajo hasta su monitoreo y mejora continua (OIT/AIE, 2023).
La constitución de la República del Ecuador, en su artículo 326, numeral 5 establece que:
“Toda persona tendrá derecho a desarrollar sus labores en un ambiente adecuado y propicio,
que garantiza su salud, integridad, seguridad, higiene y bienestar” (Asamblea Nacional, 2008;
MDNE, 2021).