Resumen:
El año 2019, el mundo entero estuvo marcado por la aparición de un virus que en sus
orígenes parecía no presentar una amenaza general para la población, pero que en poco
tiempo se mostró como un problema de salud mundial. En diciembre del 2019 en la provincia
de Hubei, específicamente en la ciudad de Wuhan en China, se conoce del aparecimiento de
27 casos de neumonía de etiología desconocida; para enero del 2020 el ministerio de salud
chino, da a conocer respecto de la identificación de un nuevo virus de la familia de los
coronavirus nombrándole inicialmente como nCoV. Para marzo del 2020, lo que en un inicio se
consideró como un virus que no traería consecuencias, se declara por parte de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), al Covid-19 como pandemia mundial (Maguiña et al., 2020).
En Ecuador, el 17 de marzo del 2020, se conoce de la existencia del primer caso de
coronavirus, caso llegado desde España y cuya portadora muere a los pocos días
convirtiéndose también en el primer caso letal de Covid-19 en el territorio ecuatoriano. Desde
el gobierno central se emiten disposiciones que intentan detener la rápida propagación del
virus, entre otras se suspenden las clases presenciales a nivel nacional en todos los niveles y
subniveles educativos, y posteriormente días después se emiten decretos de cierre de espacios
públicos y privados que ofrecen servicios llegando finalmente a confinamientos totales que se
prolongaron por alrededor de tres meses (Salazar-Yacelga y Garrido-Pratel, 2021).
En este contexto, una de las principales áreas económicas afectadas por las medidas de
confinamiento fue la del sector turístico, y de estas, aquella que se especializa en la
gastronomía. El turismo gastronómico en el Ecuador, representa cerca del 2,2% del Producto
Interno Bruto (PIB), el confinamiento produjo afectaciones económicas graves a un alto
porcentaje de la población económicamente activa relacionada con la industria de preparación
de alimentos (Arteaga, 2021).
Descripción:
The year 2019, the entire world was marked by the appearance of a virus that in its
origins seemed not to present a general threat to the population, but that soon
time was shown as a global health problem. In December 2019 in the province
of Hubei, specifically in the city of Wuhan in China, it is known of the appearance of
27 cases of pneumonia of unknown etiology; By January 2020, the Ministry of Health
Chinese, discloses regarding the identification of a new virus of the family of
coronavirus, initially naming it as nCoV. By March 2020, what was initially
considered as a virus that would not bring consequences, is declared by the Organization
World Health Organization (WHO), to Covid-19 as a global pandemic (Maguiña et al., 2020).
In Ecuador, on March 17, 2020, the existence of the first case of
coronavirus, case arrived from Spain and whose carrier dies within a few days
also becoming the first lethal case of Covid-19 in Ecuadorian territory. From
the central government issues regulations that try to stop the rapid spread of
viruses, among others, face-to-face classes are suspended nationwide at all levels and
educational sublevels, and later days later decrees are issued to close spaces
public and private that offer services finally reaching total confinements that are
lasted for around three months (Salazar-Yacelga and Garrido-Pratel, 2021).
In this context, one of the main economic areas affected by the measures of
confinement was that of the tourism sector, and of these, the one that specializes in the
gastronomy. Gastronomic tourism in Ecuador represents about 2.2% of the Product
Domestic Gross (GDP), the confinement produced serious economic effects at a high
percentage of the economically active population related to the preparation industry
of food (Arteaga, 2021).