Resumen:
En el campo educativo el subnivel Bachillerato, busca combinar las habilidades
cognitivas con las socioemocionales para sobrellevar la complejidad curricular y social,
en este contexto se utiliza la autorregulación emocional definida como la capacidad de
las personas para evaluar y expresar emociones de manera apropiada (Barrero et al.,
2020). Es decir, aunque exista algún tipo de dificultad los estudiantes puedan
manejarlas de manera efectiva y adaptarse a diversas situaciones. Los seres humanos
son complejos y en su funcionamiento cerebral se puede observar una interrelación
entre la cognición y la emoción (Gutiérrez et al., 2021). Esto quiere decir que la
adolescencia posee sus propios retos como los cambios hormonales, la presión social y
desarrollo de identidad, por ello gestionar las emociones es fundamental para poder
procesar la información y enfrentar desafíos relacionados con su educación y su vida.
Las funciones ejecutivas, se consideran como las prácticas cognitivas y sociales
que permiten coordinar el pensamiento y la manera de actuar para el desarrollo integral
de las personas. Están incluidas entre ellas el control atencional, planificación, toma de
decisiones y memoria de trabajo; que se desarrollan en la corteza prefrontal, su correcto
funcionamiento es importante en el aprendizaje y rendimiento escolar (Valenzuela et
al., 2025). Entender la autorregulación emocional como elemento central del proceso
ejecutivo ayudará a los estudiantes a manejar de mejor manera desafíos académicos,
mejorar habilidades sociales, tomar decisiones con responsabilidad.
Descripción:
In the educational field, the high school level seeks to combine cognitive and socio-emotional skills to cope with curricular and social complexity. In this context, emotional self-regulation is used, defined as the ability of individuals to evaluate and express emotions appropriately (Barrero et al., 2020). That is, even if some type of difficulty exists, students can manage it effectively and adapt to diverse situations. Human beings are complex, and an interrelationship between cognition and emotion can be observed in their brain function (Gutiérrez et al., 2021). This means that adolescence has its own challenges, such as hormonal changes, social pressure, and identity development. Therefore, managing emotions is fundamental to processing information and facing challenges related to their education and life. Executive functions are considered the cognitive and social practices that allow for the coordination of thought and action for the comprehensive development of individuals. These include attentional control, planning, decision-making, and working memory; all of which develop in the prefrontal cortex, and their proper functioning is important for learning and academic performance (Valenzuela et al., 2025). Understanding emotional self-regulation as a central element of the executive process will help students better manage academic challenges, improve social skills, and make responsible decisions.